Violencia y feminismo

Se dice, se escribe, se debate por qué el grueso de las mujeres e identidades oprimidas por el machismo y situadas abajo en el patriarcado, no usan la violencia frente a sus agresores (y no hará falta explicar que cualquier tipo de agresión es siempre violenta). Me interesa por qué no usamos la violencia porque creo fervientemente en que esta sólo puede combatirse con la misma. (genera espiral? es cierto, tu combates sin ella y contra ella y detienes por completo la violencia, está muy claro).

Quizá es porque hemos estado tanto tiempo oprimidas (des) que nos han inmovilizado, nos han quitado esa parte que es tan nuestra como de cualquier otro ser humano, la víscera, el descontrol, la sed de sangre, la necesidad de justicia, la búsqueda activa de la misma. (Justicia entendida bajo términos propios que engloba colectivos, no como algo institucional). Somos ciudadanas, vivimos bajo el yugo del control, un control además moralista. “Si eres violenta o reaccionas con violencia contra quien te agrede violentamente estás siendo como él “ Radica aquí una de las mayores barbaridades sistémicas que nos han calado en el imaginario de defensa colectivo. Toda la violencia es violencia, pero no toda la violencia es legítima, y es ahí donde estriba la principal diferencia entre ambas separadas por un grueso abismo.

No entra dentro del rol de oprimida el uso activo de la violencia porque. ¿es más coherente evitar la violencia? ¿es más coherente intentar vías pacifistas en mitad del caos? no. Porque hemos sido construídas con miedo a nuestra capacidad de dañar, porque la religión y el civismo ha acabado con la sed de sangre o con si quiera la posibilidad de plantear otros caminos, sinceramente, más rápidos y viables.

Estamos perdiendo una batalla si queremos que el estado sea quien juzgue las agresiones (aparato que potencia esas mismas agresiones). Estamos perdiendo si pensamos que desde arriba se puede frenar todo lo que está en todos los puntos de todas las estructuras de todos los niveles y jerarquías sociales. Perdemos si dejamos de creer en que sólo la red tejida entre nosotras podrá darnos una oportunidad de sobrevivir, perdemos si somos incapaces de plantearnos la violencia activa como forma de combatir en nuestro apego, precisamente por la vida.

Cuando hablo de violencia activa lo pongo en relación a cuando decimos “abstención activa”, una contraposición de conceptos contrarios que sin embargo significan algo positivo unidos. La violencia activa es aquella que debe venir tras la concienciación, que conlleva un planteamiento político, es un arma de combate. Y entendemos que esto por contra es completamente distinto a la violencia sin este cariz (esta existe por la violencia pasiva, la que es violencia estructural y procedente desde el poder, detonante de la activa).

Violencia es hablar cuando no te quieren escuchar, es que digas lo que no quieren oír, es que rompas con el patrón autoritario de conducta, es que reacciones ante la agresión, es que identifiques al agresor, y es que le denuncies. Pero siempre y mientras no queramos palpar la sangre, seremos quienes la sigan derramando, manteniendo el status quo, no cambiando visceralmente esta sociedad, que no es de nadie y se nos impone a todas.

Una vez más hermanas, ojo por ojo y diente por diente, que de aquí no salimos.

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Confieso que he violado

No os mola el feminismo porque hace que absolutamente todos los hombres que destacaron en algo caigan por lo que escondieron.

Carla Moreno

Tan naturalizada está la cultura de la violación y el racismo, que un hombre blanco y con poder puede incluir el relato de una violación como una anécdota más de sus memorias, y no pasa nada.

En este texto, Neruda cuenta cómo violó a la mujer que le limpiaba la mierda mientras él ocupaba el cargo de Cónsul en Colombo.

El relato completo, a continuación. Al final, algunos comentarios míos.

“Mi solitario y aislado bungalow estaba lejos de toda urbanización. Cuando yo lo alquilé traté de saber en dónde se hallaba el excusado que no se veía por ninguna parte. En efecto, quedaba muy lejos de la ducha; hacia el fondo de la casa.

Lo examiné con curiosidad. Era una caja de madera con un agujero al centro, muy similar al artefacto que conocí en mi infancia campesina, en mi país. Pero los nuestros se situaban sobre un pozo profundo o sobre una corriente de…

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La misoginia de Luis Quiles y la excusa del arte.

Lo quería haber escrito hace mucho, pero lo hago ahora que me he vuelto a topar por vez mil las ilustraciones de Luis Quiles en las redes. La primera vez que vi sus dibujos me di cuenta de que me desagradaban, no con la intencionalidad que tuviera él de desagradar, sino porque mi lectura feminista de las mismas no encontraba justificación alguna.

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La imagen es peligrosa,peligrosa porque tiene mucho poder y porque conlleva un discurso implícito que no todo el mundo puede desgajar del mismo modo por carecer de las mismas herramientas para su análisis o simplemente partir desde distintos puntos en la crítica. El arte lleva desde su consideración, escondiendo intencionalidades que la subyacen, con la excusa de “como es arte” pues “tiene muchas interpretaciones”. No, perdonen, una imagen puede tener muchas consideraciones pero no puede esconder como se usan distintas figuras para qué fin, no puede esconder el significado base inherente.

Luis Quiles es muy evidente y cualquiera que lea estas imágenes con un poco de cultura visual y crítica feminista ve bien de lo que hablamos. En sus ilustraciones usa a la mujer como objeto (cosificación) de denuncia para múltiples temas. Es su objeto-denuncia favorito, que lo usa como una muñeca hinchable. Dibuja mujeres con atributos resaltados para mostrar su sexualidad basada en el prototipo construído del erotismo masculino (y capitalista) en el porno. La mujer bella, inocente y por lo tanto, sexy. Siendo bien pensadas (muy bien pensadas) podríamos intentar explicar alguna de sus imágenes como una crítica al sistema patriarcal, dibujando a la mujer tal y como la dibuja esta sociedad, pero se nos cae por los bordes ese argumento cuando vemos que la usa del mismo modo cosificado para distintas críticas, sea cual sea la índole de estas.  Así vemos como parece que se pone 10 películas porno y escoge los top10 de las escenas más asquerosas y explotadas por este comercio de hegemonía patriarcal para exponerlas en sus dibujos, criticando otras cosas.

Sea una cuestión de dinero, de drogas, de redes sociales,Disney…lo que sea, Luis Quiles usa una visión misógina para criticar cosas que nada tienen que ver con la mujer y su sexualidad. Para asegurarme de igual modo, he buscado entrevistas hasta ahora realizadas por él, y en ningún momento apunta sobre su uso de mujeres y la sexualidad efervescente machista para sus dibujos, habla de que las mujeres son sus musas y BLABLABLA.

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Basta ya de esconder bajo la etiqueta de arte intencionalidades y educaciones repudiables, basta ya de justificar sin un planteamiento propio (y para ello debemos aprender primero nuestras propias lecturas) por qué algo es o no es rechazable. No hace falta conocer al artista y haberse tomado muchos cafés con él (o ella en otro caso) para saber interpretar sus imágenes, porque las imágenes son creadas con una intencionalidad, son parte de esa persona, son las palabras que te faltan codificadas en una imagen,un icono.Sólo hay que aprender a leerlas. No existe la ambigüedad, o desde luego esta no la posee Luis Quiles.

En una clase del bachiller dí en su momento la imagen publicitaria como método de manipulación de masas. Un anuncio de un coche para la mayoría es eso, un coche. El cómo se muestra es el mensaje subliminal, la mujer de copiloto y el hombre conduciendo, dominando el control sobre lo natural y lo artificial, un coche lleno de juguetes para endulzar lo familiar y así vender más, mujeres sexualizadas para vender al hombre un refuerzo de su sexo, y largos etcéteras. La ilustración es igual, quien dibuja pretende transmitir algo, y como quien tiene boca, también se equivoca, y salen a relucir cosas que igual no eres ni consciente de que te subyacen. Por eso es interesante un buen análisis de todo lo que vemos, para ver si se sostiene en el pedestal erigido.

Esto de cubrir con la palabra “arte” la fuerte necesidad de sexualizar el cuerpo de la mujer no es nuevo. Luis Royo es otro de tantos que también tienen especial devoción por esta representación.

Necesitamos generar urgentemente un cortafuegos que flanquee la subliminalidad patriarcal necesitamos al feminismo para desenmascarar el mensaje, y hundirlo en la mierda, justo en el sitio donde debe estar.

Contra el academicismo del lenguaje y la policía del feminismo

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En una cuenta de twitter sobre feminismo, que se dedica a la visibilización de los distintos cuerpos e identidades personales y sexuales, surge un debate que quiero volcar aquí. Una fotografía de un cuerpo de mujer donde se muestra TW,GENITALES. Gracias a una amiga me entero de que TW es el nuevo Parental Advisory Explicit Content, “Trigger Warning”, un aviso de contenido sensible que puede ofender. Es aquí cuando nos preguntamos que sentido tiene este aviso si la cuenta se dedica precisamente a visibilizar (es contrario por concepto). Se nos responde con que es “alosexista” (def.Alosexista/mo es aquella práctica del placer sexual y de la propia sexualidad de manera cotidiana, antítesis del concepto Asexual). Sigue sin tener sentido. Se nos explica que hay gente a la que le molesta ver genitales y sangre, y entonces decimos QUÉ SENTIDO TIENE LLAMARLO VISIBILIDAD. Cuando tratamos de emancipar los cuerpos y todas las historias de la opresión referentes al mismo parece ser que en una gran medida se acompañan otras pequeñas fórmulas coercitivas donde hemos de aceptar el desagrado/rechazo de una identidad liberada. Esto es, que una persona trans por ejemplo se molestase con un cuerpo/identidad Cis, o que una asexual se asqueara por una foto de sexo explícito. Hay múltiples identidades y todas merecen su atención, pero nada más lejos que normalizar múltiples rechazos en una contrahistoria feminista que trata de liberar lo rechazado.

También hay un uso del lenguaje que es coercitivo (asumiendo que el lenguaje es hijo pródigo del poder hereditario patriarcal) en el ámbito feminista. Hay que nombrar lo no nombrado para que así exista, esa es una premisa que aceptamos, pero si esto se usa para recriminar y confundir, para ser una policía del feminismo yo me bajo. Es cierto que todo ahora (o es mi impresión) funciona muy rápido, nuevos conceptos, nuevos términos, y es comprensible dado que en toda la historia de la humanidad salvo pequeños lapsos creados por mujeres u otras identidades rechazadas socialmente, esto no ha tenido lugar. Así que el desarrollo de la terminología feminista es rápido y contundente, y que sorprende que donde antes no había nada ahora haya un mar de opciones y de identidades sobre las que se puede (y se debe) aprender.Contra el academicismo no es solo contra la RAE, es contra cualquier autoridad que obligue al uso terminológico y correctivo del lenguaje, incluído el feminista. El feminismo trata de eliminar la opresión (ya que viene desde lo oprimide) y si las prácticas empiezan a ser alimentar nuevas cárceles del lenguaje y nuevas autoridades, yo definitivamente no entiendo nada.

La idea es aprender unes de otres, aprender a tolerar lo que nos han enseñado rechazar y que la definición forma parte de la etiqueta, generada por el sistema dominante (que sea cual sea, siempre es opresor). Y en eso no entra tolerar los nuevos rechazos de múltiples identidades, ni de usar términos que ni si quiera has interiorizado, ni castigar a quien ha leído menos que tú o tiene otra concepción distinta a la tuya de lo que violenta o no (y aquí hablo de feminismo, no del macho al que “hay que tolerar”). Construyamos,joder, no asediemos.

Analizando Anatomía de Grey

Hay drama, no vamos a discutir evidencias ni se trata de eso.Anatomía de Grey es una serie televisiva cargada de drama, pero no un drama desechable como el que cargan miles de telenovelas con nombres ridículos,con situaciones y reacciones forzadas, sino un drama que apela al sentimentalismo acompañado de planteamientos éticos y las mismas relaciones humanas en toda su complejidad. La vida es un drama y lo siento por quien no se haya dado cuenta a estas alturas, porque las personas somos dramáticas,con drama construido artificialmente, y con un drama que nos es innato. Después de haber repetido unas cuantas veces la palabra DRAMA para asegurarme de que es obvio,voy al turrón.

ELLEN POMPEO, KATHERINE HEIGL, CHANDRA WILSON, CHYLER LEIGH (OBSCURED),  SANDRA OH, T.R. KNIGHT (OBSCURED), JUSTIN CHAMBERS

No entiendo y siempre me he preguntado por qué se habla tanto de series televisivas de cualquier cariz ya que todas enganchan por las relaciones tejidas y narradas en ellas, y sin embargo Anatomía de Grey parece perderse en este mar de tele basura de la que no merece la pena hablar más allá de una breve sinopsis o la palabra que he mencionado hasta la saciedad antes. Sin pretensión de etiquetarla como una serie feminista, pero sí de ponerla en valor, explicaré por qué para mí merece un poco de atención más allá del breve pasatiempo casual con el que devoramos cantidades indigestas de series.

Anatomía de Grey está dirigida por una mujer

Shonda Rhimes es guionista,directora y productora, encargada de Anatomía de Grey y habiendo tomado mucha de su fama por la misma (y no me extraña). En sus propias palabras, ella quería “crear un espectáculo sobre mujeres inteligentes compitiendo la una con la otra”.Rhimes tiene hermanas con las que compartía la afición de la medicina y se tragaba probablemente más mierda de la necesaria en canales como Discovery disfrutando de esto. Fue así como se le ocurrió mezclar ambos intereses y plasmarlo en esta serie.

shonda

Al igual que quiero poner de relieve que Shonda es una mujer, también es negra,nacida en Illinois,Chicago en 1970. Es decir, ya son dos de estos círculos opresivos generados por la sociedad que se rompen en el esquema de hombre blanco que genera contenidos porque es quien puede generarlos,porque el mundo lo mira a él primero.

Anatomía de Grey habla de las mujeres

Como hemos visto, ella misma se veía motivada a escribir y dirigir una historia protagonizada por mujeres.La televisión, como el cine y todo lo demás está impregnado de testosterona, y si en algún lugar vemos a un personaje que narra la vida de una mujer como protagonista, en un 70-80% está escrita por un hombre, quedando como algo anecdótico aunque no digo que carente de ningún valor.

Meredith Grey (Ellen Pompeo) es el personaje estrella, que además es también la parte narrativa y la que le da nombre a esta serie. Podríamos decir que es el personaje más complejo, pero mentiríamos porque todas las mujeres con un claro papel principal en esta serie comparten una complejidad argumental y un carácter que se desgaja a cada episodio. En muchas ocasiones demuestra anteponer su amistad con Cristina Yang (Sandra Oh) a su matrimonio (heterosexual,sí), y prioriza su trabajo y sus investigaciones ya que son su vida, a su relación sentimental. Esto rompe el clásico estereotipo patriarcal de que la mujer debe velar por su matrimonio y ha de luchar por él por encima del resto de sus intereses. Le reconoce en un momento de la serie que puede vivir sin él (el marido) pero que no quiere hacerlo. Eso es una autoafirmación en toda regla del valor de una misma por sí misma, que con libertad escoge lo que quiere.

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Cristina Yang rompe el tabú de la maternidad en una ocasión, cuando con pareja estable se niega,una vez embarazada, a tenerlo,rechazando el cuidado afectivo maternal al que estamos ligadas imperativamente por simple existencia las mujeres.La relación entre ella y Grey es estrecha, con la afirmación jocosa entre ellas de que si se atrajeran estarían hechas la una para la otra.Un atisbo de aquello a lo que llamamos Sororidad, establecido entre ambos personajes.

Callie Torres (Sara Ramírez) es el personaje generado para romper o hablar de más tabúes, como el de la bisexualidad. A lo largo de todas las temporadas mantiene relaciones estables e inestables tanto con hombres como mujeres, rompiendo con la estupidez de que la bisexualidad no es una opción sexual (toma papeles secundarios en la lucha por las identidades sexuales por su ausencia en definición de identidad “mono/una”) o siéndose comparada siempre con el vicio y la promiscuidad,que como sabemos son opciones personales y no penden de ninguna identidad sex.

Arizona Robbins (Jessica Capshaw) es el personaje más dulce e inocente aparentemente de todos,demostrando que esto no va ligado con la debilidad,episodio tras episodio. Ella es lesbiana, y comparte con Yang la decisión de no tener hijas, de no dar a luz.

Todas ellas son profesionales, jefas de pediatría,neurocirugía,cardio,etc. No poseen papeles secundarios en el plano laboral, porque la intención como he dicho de Shonda es ahondar en el protagonismo de la mujer. Y sólo las mencionadas son unas pocas reseñables, sin ignorar que el resto también niega una concepción patriarcal y social en su construcción.

Anatomía de Grey habla de pluralidad

Hemos visto que Rhimes habla de identidades sexuales y personales, pero no todas ellas centradas en la mujer Cis, sino que también habla de transexualidad en múltiples ocasiones, obligando al bando hetero/masculino/normativo a aceptar que no es el único que nada en el agua, con la complicidad de los personajes femeninos (entendiendo que partes opresivas se unen frente a la parte opresora,otra vez la Sororidad).

Es una serie interracial, donde se mezclan historias sin importar su procedencia (en una ocasión Yang y Miranda Bailey (Chandra Wilson) operan a un nazi, enfrentando todas las éticas y vísceras posibles,haciendo lo éticamente correcto pero dejando su huella en esa decisión, quienes sabréis de que episodio hablo entenderéis de qué hablo).

Así que, en definitiva, no busco ponerle una etiqueta a una serie o directora que a sí misma no lo hace, sino reconocerle su transgresión en los argumentos, la trama y la esencia de las historias y vivencias de un hospital que enseña cada día no como se opera, sino como las relaciones humanas en su complejidad, pueden desarrollarse catastróficamente hasta el fin,con esas cosas buenas que a veces tiene la humanidad, y con todo lo malo de la misma, rompiendo estereotipos o hablando de los mismos sin pelos en la lengua, sacudiéndose un poco el patriarcado y señalándolo. Así que sí, es un dramón, pero digno de verse.

El Segundo Sexo

En 1949 Simone de Beauvoir escribía el Segundo Sexo haciendo alusión a las mujeres, y al lugar que dejó la sociedad para las mismas. Cixous, a la que nombro a menudo,en La risa de la medusa, escrito en 1937, hacía alusión a la necesidad de hablar de un género neutro. Quizá un compendio entre ambas feministas sumada a las múltiples visiones de todas las que elucubran contra el patriarcado nos alimentan para generar nuevas facetas de esas mismas palabras.

Existe un Segundo Sexo, pero no dotado de una identidad sexual ya afirmada y preconstruída socialmente, el segundo sexo es el que todas elegimos para sentirnos libres y revertir lo impuesto. Es cuando te vistes distinto a “como te toca”, cuando te comportas distinto a “tu sexo”, cuando TRANSgredes lo normativo. El Segundo Sexo es sinónimo de libertad.

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En una conversación con mi pareja hablábamos sobre la libertad e identidad sexual,suponiendo que las personas somos libres para identificarnos con y como, y para proclamarlo a la sociedad. Estoy cansada de las etiquetas, aunque apoyo las que se construyen desde la venganza (ejmp. Bollera,marica…) pero no es mi estilo, quizá porque sigo viendo esas etiquetas que de un modo u otro nos definen, y la definición es realmente la pérdida de la multiplicidad libre. Siendo sinceras, es absurdo hablar de libertad o exigirle un comportamiento libre a quienes luchamos por ella, porque el marco-contexto en el que nos hayamos nos avoca a las ataduras, ya sean físicas o conceptuales. Nos queda intentarlo y romper normas,claro, pero la obligatoriedad moral a la que nos vemos sometidas es la mayor barrera para con lo libre,precisamente. Creemos que definirnos nos ayuda a darnos una identidad propia, todo ello bajo el atropello de unas normas autoimpuestas.

No existe una libertad,solo figurada. Quedan lastres de como has de vestirte, comportarte,como mujer o como feminista, como trans o como bollo, las bisexuales siguen siendo el hada de los dientes o el ratoncito pérez de la sexualidad, los colectivos LGTB siguen copando las relaciones partidofascistas,los machistas no ven su machismo y sí el de el de al lado, la institucionalidad se apropia de las luchas para venderlas como propias, y la moda se mofa de todo.

Solo nos queda un manifiesto, el de componernos lo mejor posible, de la manera más coherente tras habernos derribado a nosotras mismas. Nos queda elegir el segundo sexo,nos queda nuestra identidad en la pelea.

 

Ilustración: Noiredevagina noiredevagina.wix.com/noire

Micromachismos, no gracias.

Todas y todos seguro que reconocéis en la terminología moderna del feminismo este palabro. A muchas y muchos probablemente os parezca bien, que aporta una verdad clarividente, que arroja luz sobre lo oscuro, que os resulta fácil explicar el machismo si se diversifica en más o menos reconocible.

Luis Bonino acuñó este término a finales de los 90. Empezaré diciendo que Luis Bonino pecó de machista, al igual que toda aquella y aquel que haya reconocido como propio en su discurso este concepto, lo apoye y lo difunda, sin pararse a pensar en lo que está haciendo. El término-concepto “micromachismo” alude a un tipo de machismos menos visibles, más arraigados en la sociedad,varios ejemplos:

-La mujer limpiando en casa mientras el hombre no hace nada.

-Creer que la labor del hogar sigue siendo cosas de las mujeres y los hombres solo ayudan en esa responsabilidad.

-Llamar marica a un hombre que cosa (eso es homófobo y machista)

-Criticar a las mujeres porque decidan cuidar de sus hijas o relegarse a la casa.

-Cuando una mujer coge un peso considerable, que un hombre espere a llamar a otro hombre en lugar de dejar que ella coja el peso.

-Hacer chistes machistas, reir las gracias de machistas.

-Decir “yo no soy de ese tipo de mujeres”

y larguísimos etcéteras.

En esto consistía el concepto de micromachismo (suena a micromachine y lo sabéis). Pero la idea es mala. Es mala porque erra en su propósito. Denominar micro es considerar que existe un macro, y aunque se pretenda aludir a una realidad más o menos visible, se diversifica el propio concepto, y acaba perdiéndose en la nada, e incluso teniendo más valía el machismo, que es ese daño grande realmente. Ejemplificaré para que nos entendamos. A nadie se le ha ocurrido en todos estos años de poca lucidez humana y deplorable terminología conceptual, denominar a algo microfascismo, (que también es algo bastante arraigado en la sociedad con múltiples comportamientos y sin embargo nadie ha hecho ningún tipo de diferenciación. Tampoco existe el microracismo. Es decir, que alguien rechace a un guineano diciéndole puto negro o siplemente escribiendo “negro” en un noticiario, o a un ecuatoriano por llamarme chincheta y no pegarle una patada en la boca, es exactamente la misma mierda, es racismo, y punto.

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Luis Bonino pecó de machista al igual que quien considere este concepto sin plantearse el por qué, debido a que divagar en que hay DISTINTOS TIPOS DE MACHISMO, pendan de la interpretación que penda, es machismo.Para mí el término micro implica restar importancia en cierta medida además (machismo pequeño).

Por otra parte, no deja de ser un hombre el que ha aportado un concepto dañino a la historiografía feminista. Yo no es que no valore la opinión de los hombres al respecto, pero considero que si la opresión viene de su sexo y la emancipación de lo primero viene dada por nosotras, no debe ser el sexo opresor el que se postule a nuevo literato de esto, al igual que a mí no se me ocurriría intentar definir cuestiones más o menos importantes o visibles de algo que no padezco, aunque pueda verlo previo razonamiento.

Creo que ya mencioné algo de esto en algún escrito en este blog anterior, pero no lo había desarrollado tanto, así que incido sobre mi cabezonería, y prometo que es la última vez que me pronuncio al respecto aquí.

Llamemos a las cosas por su nombre, si no nunca podremos acabar con el problema.Disgregar sólo ayuda  a confundir.

 

 

Ilustración: noiredevagina.wix.com/noire