Mes: agosto 2014

Micromachismos, no gracias.

Todas y todos seguro que reconocéis en la terminología moderna del feminismo este palabro. A muchas y muchos probablemente os parezca bien, que aporta una verdad clarividente, que arroja luz sobre lo oscuro, que os resulta fácil explicar el machismo si se diversifica en más o menos reconocible.

Luis Bonino acuñó este término a finales de los 90. Empezaré diciendo que Luis Bonino pecó de machista, al igual que toda aquella y aquel que haya reconocido como propio en su discurso este concepto, lo apoye y lo difunda, sin pararse a pensar en lo que está haciendo. El término-concepto “micromachismo” alude a un tipo de machismos menos visibles, más arraigados en la sociedad,varios ejemplos:

-La mujer limpiando en casa mientras el hombre no hace nada.

-Creer que la labor del hogar sigue siendo cosas de las mujeres y los hombres solo ayudan en esa responsabilidad.

-Llamar marica a un hombre que cosa (eso es homófobo y machista)

-Criticar a las mujeres porque decidan cuidar de sus hijas o relegarse a la casa.

-Cuando una mujer coge un peso considerable, que un hombre espere a llamar a otro hombre en lugar de dejar que ella coja el peso.

-Hacer chistes machistas, reir las gracias de machistas.

-Decir “yo no soy de ese tipo de mujeres”

y larguísimos etcéteras.

En esto consistía el concepto de micromachismo (suena a micromachine y lo sabéis). Pero la idea es mala. Es mala porque erra en su propósito. Denominar micro es considerar que existe un macro, y aunque se pretenda aludir a una realidad más o menos visible, se diversifica el propio concepto, y acaba perdiéndose en la nada, e incluso teniendo más valía el machismo, que es ese daño grande realmente. Ejemplificaré para que nos entendamos. A nadie se le ha ocurrido en todos estos años de poca lucidez humana y deplorable terminología conceptual, denominar a algo microfascismo, (que también es algo bastante arraigado en la sociedad con múltiples comportamientos y sin embargo nadie ha hecho ningún tipo de diferenciación. Tampoco existe el microracismo. Es decir, que alguien rechace a un guineano diciéndole puto negro o siplemente escribiendo “negro” en un noticiario, o a un ecuatoriano por llamarme chincheta y no pegarle una patada en la boca, es exactamente la misma mierda, es racismo, y punto.

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Luis Bonino pecó de machista al igual que quien considere este concepto sin plantearse el por qué, debido a que divagar en que hay DISTINTOS TIPOS DE MACHISMO, pendan de la interpretación que penda, es machismo.Para mí el término micro implica restar importancia en cierta medida además (machismo pequeño).

Por otra parte, no deja de ser un hombre el que ha aportado un concepto dañino a la historiografía feminista. Yo no es que no valore la opinión de los hombres al respecto, pero considero que si la opresión viene de su sexo y la emancipación de lo primero viene dada por nosotras, no debe ser el sexo opresor el que se postule a nuevo literato de esto, al igual que a mí no se me ocurriría intentar definir cuestiones más o menos importantes o visibles de algo que no padezco, aunque pueda verlo previo razonamiento.

Creo que ya mencioné algo de esto en algún escrito en este blog anterior, pero no lo había desarrollado tanto, así que incido sobre mi cabezonería, y prometo que es la última vez que me pronuncio al respecto aquí.

Llamemos a las cosas por su nombre, si no nunca podremos acabar con el problema.Disgregar sólo ayuda  a confundir.

 

 

Ilustración: noiredevagina.wix.com/noire

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Sobre el TODAS PUTAS de Hernán Migoya

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Este es Hernán Migoya. Quizás se crea el nuevo Bukowski, con esa jerga machista ácida que tanto gusta a les nueves poetas. Pero Migoya es un escritorzuelo de tres al cuarto que escribió algo como “Todas Putas”. Breves relatos impregnados del machismo más repugnante que pueda nadie leer. Este libro de relatos fue criticado (lanzado por la editora Miriam Tey) por el uso de la apología de la violación, entre otras. Pero aquí no acaba la broma. El libro no sólo no se retiró, si no que le dio un empujón más. Este libro se ha reeditado convirtiendo todas sus historietas en comics. Y aquí viene lo bueno: las que realizan los comics son mujeres, mujeres que en su mayoría se tildan de feministas.

Entremos un poco más en el asunto. Miriam Tey es no sólo una editora cualquiera, si no casualmente la directora del Instituto de la Mujer. La cosa se pone mejor,eh?.La primera polémica la cogió en plenas elecciones a la directiva, hasta el PSOE se pronunció para que retirara el libro (todo este asunto es demasiado jocoso como veis). Pero ella consiguió el sillón, y para intentar lavar su imagen emprendió este proyecto contrafeminista. Pero no lo hizo sola. Autoras (con muy buena trayectoria a las cuales admiraba en alguna ocasión) como Carla Berrocal, Ana Galvañ, Irene Roca,Clara Soriano, Mamen Moreu…y así hasta 15 ilustradoras, se dieron cobijo en esta rave de la misoginia. 

Cuando abres el libro te encuentras con un prólogo de Miriam Tey intentando lavarse la cara y hacerse no sólo la profesional de la edición si no la buena política, donde intenta explicar de manera muy torpe (porque algo así es inexplicable) el que la censura no es democrática y por lo tanto este libro debía perdurar, el que aunque Migoya se reconozca abiertamente misógino,ella considera que lo auténticamente feminista es que mujeres ilustradoras no ilustren cuestiones bobas o ínfimas, sino relatos de verdad, relatos sobre violación de menores, sobre lo malas que son las mujeres, el estorbo que somos para los hombres…etc. Es decir, que basa la visión feminista de este libro en que la sordidez también la pueden encarar mujeres. También hace una crítica al feminismo institucional (siendo ella la directora del Instituto de la Mujer, recordemos). Un combo muy de risa. Por si acaso a alguien no le había quedado claro la combatividad de féminas que encaran este libro, hay un Epílogo de Elisa G-McCausland donde torpemente habla de algunos hitos feministas, habla orgullosamente contra la censura y termina hablando de sororidad gracias a la cual han podido realizar este libro.

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TOTAL. Cuando me hice con este libro sentía la curiosidad de comprobar como algo tan claramente absurdo podía ser todo lo contrario en apariencia. Pero os aseguro que no es así, es tal cual dice la polémica, y peor. Es un batiburrillo de mierda indigesta, es la evidencia de como la institucionalidad y los neofeminismos (y cuando llamo neo lo hago escupiendo,debe comprenderse esto) donde no tienen ni la más remota idea de lo segundo e impera las relaciones de conveniencia de lo primero. 

Hablé con Ana Galvañ (a mi me ha encantado desde que conocí su trabajo) para ver que opinaba ella de haber participado en este proyecto. Le dí mis críticas. Ella me dijo que era absurdo, que no importaba si el autor de los relatos que ellas ilustraban era o no misógino, que lo que importaba era el trabajo que habían desarrollado todas juntas.

En el feminismo no es cualquier mierda que hagas por el hecho de ser mujer y el Todas Putas ha sido un golpe político de todas todas, con estos intereses bien claros. Es una lástima que a estas alturas sigamos confundiendo términos tan básicos, y dispersando la auténtica esencia del feminismo (que por si no queda claro, va diametralmente opuesto con cualquier forma de odio, abuso, maltrato y privación de la mujer).

Y lo gracioso de esto es que la polémica ha acabado con la reedición de este libro. En ningún momento, ni prólogo ni epílogo menciona la brutalidad de los relatos de Migoya, ni en que este se declare misógino y trabajen codo a codo con él, ni aportan una lectura crítica hacia la profundidad machista entroncada entre viñetas y palabras. Nada. Así que me pronuncio yo, viendo que el circo se llena de pulgas. 

TODAS PUTAS ES UNA MIERDA MACHISTA, Y UNA VERGÜENZA PARA EL FEMINISMO,

 

Aquí os dejo el final de una de las viñetas, titulada “porno del bueno” ilustrada por Cristina Daura, donde narra la violación a una niña pequeña en un coche. Muy combativo, verdad?

Disfrutad.

 

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La Nueva Masculinidad y otras idioteces de este siglo.

El siglo XXI da asco. Todos los siglos dan asco, pero unos tienen un poco de dinamita más que otros. El s. XXI trae consigo sus neo conceptos de todo, porque para todo hay nuevas (las mismas) concepciones, porque hay que ser modernas, porque hay que innovar, porque si se pudiera ir con un machete en la calle y seguir abriendo cabezas nos ahorraríamos mucha estupidez humana.

Es divertido ver como la sociedad se estructura en nuevos conceptos que parecen repeler al concepto que los engendra, pero que viene a ser la misma leche con otro nombre. El hombre, EL HOMBRE, El Hombre…se puede escribir de muchas maneras pero bajo cualquier forma sigue siendo el mismo concepto inventado por la humanidad. Pues machismo es la misma dinámica, lo puedes escribir como quieras y camuflar bajo lo que te de la gana, pero sigue siendo la misma escoria humana. Sin embargo hay que tragar con las nuevas formas camufladas bajo la era de LA NUEVA MASCULINIDAD.Si lo revistes de nuevo parece que le quitas la suciedad acumulada anterior. Bajo cualquier bandera, la mierda es la mierda, y eso es algo que debería haber quedado claro hace mucho.

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Hay que aguantar ceporros que cobran 300 o 500 pavos por sesión para “enseñar a ligar”, y a cazar ganado de mujeres, y ver como una vez más solo somos una subespecie digna de cualquier documental de caza machuna de Félix Rodríguez de la Fuente. Hay que aguantar anuncios contra las herpes bajo el lema “no más cobras” donde por supuesto el rechazo por parte de las mujeres a un hombre nunca es normal, ni aceptado, ni extendido. Hay que aguantar que la gente loable (nótese la acidez) de la izquierda,reimplante una vez mas para desquitarse de los comportamientos machistas, otro concepto machista, el de EL NUEVO HOMBRE. El nuevo hombre es el que no viola a una mujer (“aunque se lo busque”) y la tapa con sábanas mientras duerme la mona http://yapavideos.org/ella-estaba-borracha-mira-lo-que-le-hizo-su-amigo/ , el que le lleva la compra pero luego la deja cocinar, el de “yo respeto a las mujeres, soy un buen hombre para ellas” y largos etcéteras de estupideces.

YA ESTÁ BIEN DE TANTA MIERDA. Los hombres son hombres en toda su estupidez, y las mujeres son mujeres con su estupidez (el mundo entero es estúpido y es un hecho) pero no existen hombres o mujeres de verdad (mujer bonita es la que lucha y esa mierda, sabéis?) sólo estupidez y ranciedad humana, en grandes dosis patriarcales.

Una “persona” “de verdad” no se aprovecha de otra ni culpabiliza a la víctima ni llama a otra víctima siquiera.

Vamos a ahorrarnos las neoimbecilidad de este siglo,por favor.Y sin favor.