El sexo de la escritura y otras maneras de dominar el mundo

[…] bajo la ley del hombre. Historia, historia del falocentrismo, historia de la apropiación: una única historia. Historia de una identidad: la del hombre que se hace reconocer por el otro.

Hélène Cixous, La risa de la Medusa.

 

El asunto del sexismo en el lenguaje es algo no extensible a todo el feminismo, sin embargo a mi me resulta un tema primordial. La mujer ha sido invisibilizada en todas las formas existentes, y la escritura comparte un paralelismo con ella. La escritura tiene sus normas, pero es libre. Sin embargo ha sido violada, ultrajada, manipulada. Él lo ha hecho, y ella lo ha consentido.

El papel que ha recibido la mujer en la escritura tendrá un escarnio dual. En primer lugar, Ella ha sido sometida entre líneas, grandes teóricos han amasado la misoginia, en muchas ocasiones sin siquiera darse cuenta (patriarcado), pero sin dejar de ser cómplices. En muchas otras por supuesto, de plena consciencia. Ella ha sido representada como gen pasivo, que para ser y existir necesita el determinante del gen activo, el hombre. 

Ella no ha podido escribir sin ser Él. Las mujeres se han escondido entre alias, falsas identidades pertenecientes al mundo activo. Ellas se han visto obligadas a dejar de ser para poder ser en un mundo dominado por el falo.

Todo esto son las ramas de una raíz bien enterrada, el lenguaje per se. El sexo campa entre líneas. No me estoy refiriendo a que el lenguaje sea machista, que lo es, sino a que el lenguaje es falocrático, escrito, dominado y visualizado por hombres. Cuando las reglas están marcadas desde el principio y para colmo están equivocadas, se coarta y coacciona la libertad del objeto (el lenguaje) y a su misma vez al sujeto, en este caso al oculto pasivo, la mujer.

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En muchos escritos habreis podido observar a la hora de pluralizar, la terminación masculina para referirse a sendos sexos. Sin embargo quizá con suerte,tambien habreis leído esa generalización del sexo con “x”. Esto es: todxs, amigxs,compañerxs…Mantiene Cixous en La risa de la medusa la ausencia y necesidad de un “género neutro”. Yo no voy a referirme a género debido a la identidad social que resulta (de nuevo, construcción social), pero sí al sexo neutro [ recomendación: teoría Queer]. La X genera un paradigma, una incógnita, una esencia combativa. Se conoce la dominación del falo en el lenguaje y se deshace de él, consciente de esta problemática.Mucha gente atiende a la forma, “la x es ilegible” “la x no es académica” “la x no tiene sentido”. A esta gente yo le digo, no es la forma, es la esencia. Se señaliza algo que hay que cambiar de raíz, se exige una escritura que genere dos sexos activos o simplemente, el género neutro, siendo totalmente inclusivo. Otras opiniones en este debate tienden a estar más justificadas pero igual de equivocadas:

-” La escritura y las palabras proceden de un ejercicio de aceptación académica, son más que representación de la sociedad, son historia. Si el ser humano ha utilizado desde siempre esas palabras (con sexo), el academicismo de la lengua las representa como tal, porque es una realidad que ha existido y el lenguaje ha de ser fiel”. Estupendo, magnífico.Asombroso. El lenguaje es una expresión como otra cualquiera del ser humano. El ser humano se encuentra sometido por construcciones sociales, por ejes equívocos. Si el ser humano manifiesta la necesidad de generar otra realidad donde vea aceptación e inclusión, es necesario la corrección del mismo. Eludir la problemática asumiendo que es una cuestión histórica nos hace sumirnos en el error fatal de la humanidad, no cambiar nada porque este cambio trascendería a la propia historia, LA HISTORIA, esa que también ha sido violada, estigmatizada y errada a lo largo del tiempo. La solución quizá no sea ocupar esa incógnita del sexo en el lenguaje con la X, de momento es una forma de expresión política, de plena consciencia, en pro de un cambio naciente hacia una igualdad tangible en algo tan básico como es la escritura, constructora del lenguaje y el lenguaje de la propia identidad social. Si las personas solicitan un cambio, el lenguaje como una herramienta viva, debe generarlo, esto es, las personas deben ser conscientes del propio error y generar con sus propias herramientas nuevas realidades inclusivas.

Por eso mantengo que sí, la escritura tiene un sexo, un sexo de hombre, y que vuelve a ser representación aparente de la predominancia en el mundo de lo falocrático, lo androcéntrico, y lo patriarcal. La escritura es un campo de batalla y aún queda mucho por pelear.

 

 

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